
VENGANZA EN EL PUERTOCalixto Enrique Avila TiradoLucho, así le decían todos en el pueblo: Lucho el que no molesta mucho se mofaba su hermana y vecina de siempre. Entraba y salía de su casa como una sombra, como un fantasma al que le atravesaba la luz y la ponzoña de la gente. Nadie se percataba de su presencia excepto Aurelio, el perro callejero que un día se encontró en el puerto de San José y que...